La Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para el estado de Veracruz, define a la Violencia Institucional como aquellos actos u omisiones de las y los servidores públicos de cualquier orden de gobierno, que discriminen o tengan como fin dilatar, obstaculizar, impedir el goce y ejercicio de los derechos humanos de las mujeres, así como su acceso al disfrute de políticas públicas destinadas a prevenir, atender, investigar, sancionar y erradicar los diferentes tipos de violencia. El pasado 10 de octubre, charlamos de este tema en Mujeres que Saben Latín y tuvimos como invitada a la Arqueóloga Rita León López. Ella ha sufrido diferentes tipos de violencia a lo largo de este año, de los cuales sobresale por su crudeza y brutalidad, la violencia que ha ejercido sobre ella el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). A continuación, presentamos el siguiente testimonio en donde, además de compartir esta experiencia, Rita visibiliza y nos pone en alerta sobre la Violencia Institucional.
A la comunidad Académica y Público en General.
Mi nombre es Rita María León López, una mujer con discapacidad. Soy Antropóloga con especialidad en Arqueología. Durante dieciocho años fui dibujante en el Centro INAH-Veracruz, donde realicé el servicio social de la carrera de Dibujo Técnico; fue así como creció el interés por estudiar Arqueología, de la que egresé en el 2002. Estudié la Maestría en Arqueología, en el programa ENAH-UV 2004-2006.
El 17 de febrero de 2009 me encontraba trabajando en la Ciudad de Orizaba, en un sitio arqueológico llamado “Los Cerritos”. Ese día entró al lugar un individuo, quien se encontraba bajo el influjo de alguna droga. Me asestó un golpe en la cabeza con un machete. Por sentido de protección metí el brazo izquierdo y amputó mi dedo anular. Pensé que no debía desmayarme, por si continuaba la agresión. Lo siguiente que oí fue a un compañero (uno de los seis peones de excavación), gritando al resto para que me auxiliaran. Mientras yo, aún agachada, me revisaba el ojo derecho. Creí que lo había vaciado, pero no, se movía. En ese momento me dí cuenta que faltaba un pedazo de dedo, después de la segunda falange. Pedí a los trabajadores que lo buscaran y consiguieran hielo para conservarlo.
La ambulancia me trasladó al Hospital Regional de Río Blanco, en donde les hice saber que tenía el pedazo del dedo para reimplantar. Me respondieron que habría que tirarlo, “aquí no se hacen esa clase de cirugías”, me dijeron de manera inhumana. Me lavaron ambas heridas y suturaron la frente. Había transcurrido una hora aproximadamente, cuando entró al Área de Urgencias del Hospital el Sr. Elías Hernández Machorro (propietario del predio en donde se encuentra el sitio arqueológico “Los Cerritos, en donde ocurrieron los hechos), comentándome que había avisado a las oficinas del INAH-Jalapa. Ante mi insistencia de enterar a mi familia de mi grave situación, me prestó su celular para llamar al INAH-Jalapa, atendiéndome la secretaría Dolores Ozuna Chimal, quien me dijo que localizaría a mi hermana. También me informó que el Coordinador del Proyecto Arqueológico “Los Cerritos”, Mtro. Arqlgo. Lino Espinoza García, ya se trasladaba al Hospital junto con el Subdelegado, Arqlgo. Nahum de Jesús Noguera Rico, y el Jefe de Trámites Legales, Licenciado Agustín Tejada del Cueto, del Centro INAH Veracruz.
Cuando llegaron al Hospital entró a verme el Arqlgo. Lino Espinoza García, a quien le dije que en ese Hospital no querían reimplantar el dedo y respondió que hablaría con el del jurídico y salio del Área de Urgencias, dejándome con la idea de que regresaría con una respuesta. Me mantuve en un estado de expectación, pero no hubo ninguna revisión, a pesar de que necesitaba atención neurológica y oftalmológica. Esa noche mi hermana, Judith León López, fue informada por la comitiva del Centro INAH Veracruz que, de acuerdo a un convenio entre el dueño del predio y el Instituto, los gastos generados por el accidente de trabajo serían solventados por el Sr. Elías Hernández Machorro.
Al día siguiente, gracias a la Antrop. Selene Álvarez, conseguimos un médico especializado en cirugía reconstructiva de manos. Fui dada de alta en el Hospital Regional de Río Blanco y fue en ese momento cuando se presentó el primer inconveniente con el pago de la cuenta del Hospital: ni el Sr. Hernández Machorro ni el Mtro. Arqlgo. Lino Espinoza pudieron ser localizados para liquidar la cuenta. Judith trató de comunicarse con ellos a los números telefónicos que habían dejado como referencia, pero ninguno de ellos atendió la llamada. Finalmente se logró pagar gracias a la intervención de los dueños del restaurante donde comía y ellos me trasladaron en su automóvil a la Clínica Huerta, en la ciudad de Córdoba, donde me esperaba el Dr. Francisco Javier Huerta Rivadeneira, quien reimplantó el dedo y reabrió la herida de la frente para corregir sutura, pues se dio cuenta que el hueso estaba partido y desplazándose al ojo. La cirugía comenzó a las 22:00hrs., terminando a las 11:00 hrs. del día siguiente. Cinco días más tarde, el cirujano me informó que el reimplante no sobrevivió, debido a la negligencia de los médicos que inicialmente me atendieron. Me dio la opción de un injerto de piel para reponer la parte faltante y actualmente estoy en recuperación de la cuarta cirugía y continúo con la fisioterapia para lograr movilidad aceptable del dedo a los ocho meses del ataque.
Los gastos han sido solventados por mi familia. Sólo fueron reembolsados los gastos de la hospitalización y las dos primeras cirugías. Ha sido muy desgastante la manera en que ha procedido el Sr. Hernández Machorro, pues, con tal de no sufragar gastos, se ha atrevido a exigir mi alta médica. Le envié las copias de los comprobantes de gastos, en espera de ser reembolsados personalmente y entregarle las facturas originales de gastos, no me ha respondido. Él acudió al Centro INAH Veracruz para que me exijan los originales de comprobantes de gastos, la institución accedió a sus exigencias y actualmente me coacciona, en una total muestra de Violencia Institucional.
INAH-CONACULTA y la delegación Centro INAH Veracruz, a través de su delegado Fernando Fortino Pérez Vignola, me han desconocido como empleada de la institución. He promovido una demanda laboral (expediente JE.22-372/2009), para que reparen los daños causados por la violencia y acoso, que he venido padeciendo desde el fatídico día, siendo las partes demandadas Centro INAH Veracruz, IMSS y Elías Hernández Machorro. En la primera audiencia, 25 de Agosto de 2009, no se presentaron los demandados. El Director General INAH-CONACULTA, Alfonso de María y Campos Castelló, solicitó una audiencia con fecha lo más lejana posible. La Actuaría, Lic. Cristina Blas Carrillo, quien lleva mi proceso en La H. Junta Especial Número Veintidós de la Federal de Conciliación y Arbitraje, le concedió la fecha para el 6 de Noviembre. Cualquier ser humano con cinco dedos de frente entiende las malas acciones que están ejerciendo hacia mí. Y no lo acepto.
Tampoco acepto que mi agresor esté en libertad por negligencia de la Procuraduría General de Justicia del Estado-Sector Norte. Inició la investigación ministerial número 180/009/S. S. N., el Agente Ministerio Publico Investigador, Lic. Benito Carpinteiro Solano, a quien le pregunté el estado que guarda la investigación. Me respondió que no está bien enterado del caso, ya que en esa fecha se encontraba otro Agente del Ministerio Publico. Presenté la queja a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH/2/2009/3068/Q), admitiendo la instancia para proceder a los trámites.
Sé a lo que me enfrento. Está contra mí todo el peso del Estado y bien que me lo han hecho saber.
Rita María León sobrevivió. Seguiré viviendo. Gracias a mi familia y compañeros arqueólogos y antropólogos que me han apoyado para restablecerme. Anímicamente estuvieron y algunos aún están.
Reciban mis saludos y nuevamente ¡GRACIAS!
Atentamente
Antrop. Rita María León López
Cedula 4259583